De trabajo y placer: fiestas en la oficina

Ya llegó el último mes del año y con el un montón de festividades que invaden desde la casa hasta la oficina. Y aunque el trabajo puede ya representar un gusto o martirio diario dependiendo de quién y cómo se vea, siempre busca que haya una convivencia sana y armoniosa dentro de una compañía.

Las festividades decembrinas no son la excepción, aquellos rincones de cubículos grises y ajetreados se llenan de un poquito de calor y chispa en esta temporada. Algunos son partidarios de este tipo de festividades con las cuales la convivencia, es por decirlo, inevitable y aunque a unos les guste y a otros no, estas reuniones siempre llegan por lo cual no es posible ausentarse. Ya sea que trabajes o no, en algún punto de la vida laboral debemos enfrentar este momento. Si lo disfrutamos o, por el contrario, no se es partidario de estas festividades, siempre se debe tener la cortesía de aparecer si quiera para saludar.

Las fiestas, aunque tengan el objeto de hacer relaciones y espacios más amenos y unidos entre todos los trabajadores y compañeros, no implican diversión desmedida como se acostumbra con los amigos o la familia, sea el caso. Las oficinas tienden a ser más formales y serios en cuanto a las celebraciones; un chiste inocente, una copa para brindar y una charla armoniosa sería lo adecuado, para lograr el objetivo de éstas.

Aunque se sabe y ha pasado que compañeros que no se acoplan y se pasan de copas, hablan de más o simplemente no conviven con nadie, esto es lo peor que se puede hacer en este tipo de fiestas. Quedar como el borracho, apático o el criticón, no es la opción, pues tratarás con estas personas durante un buen tiempo de tu vida cotidiana, compartimos con ellos quizás más que con la familia o las amistades y dar un mal paso para convertir el trato diario en un infierno, no es ni remotamente lo ideal.

Si no te gusta celebrar ni salir con la gente de tu trabajo, puedes asistir quizás sólo a la cena y convivir una hora para después irte sin ser grosero o rudo. Los jefes ven y toman a mal que uno de sus empleados no fraternice al menos un poco, se entiende cómo un rechazo a la unidad y trabajo en equipo. Así que lo mejor es que si no eres fan de estos eventos, te involucres lo suficiente. Si piden cooperar con algo, puedes hacerlo con los platos o vasos de plástico y no llevar platillos elaborados o algo por el estilo. En el caso de tener que participar en los famosos intercambios, dar un obsequio de calidad, pero sin ser excesivo, sería lo correcto, aunque esto también depende de la persona en cuestión.

En fin, sea nuestra fecha favorita o no, en el trabajo es obligatorio asistir. Ya sea por educación y respeto a tus compañeros en el ámbito laboral o sólo por pasar un buen rato.

 

 

Larissa Moncayo
Larissa Moncayo

Latest posts by Larissa Moncayo (see all)

Esto te puede interesar

Deja un comentario