Reglas Australianas

En una temporada de Fórmula 1 definida por controversias en la pista y volatilidad en los temperamentos de los pilotos, DANIEL RICCIARDO se las ha ingeniado para mantener la constancia… y la icónica sonrisa.

Por Antonio Sempere

Este año ha sido peculiar para los aficionados de la F1. De entrada, pasó a manos de un consorcio norteamericano. Después, el campeón reinante decidió retirarse sin defender su título. Luego hemos visto a conductores de monoplazas valuados en más de 10 mi ­ llones de dólares embistiéndose entre sí durante vueltas con bandera amarilla. Y por si fuera poco, uno de los pilotos decidió que la forma más apropiada de celebrar un podio era beber champaña directamente de su zapato. ¡Hey!, al me ­ nos alguien se divierte en medio del caos. No es de extrañar que este último suceso haya sido protagonizado por Daniel Ricciardo, un competidor tenaz con una perenne sonrisa a flor de labios que parece ser inmune al drama. Tuvimos oportunidad de preguntarle sobre la situación actual del serial de automovilismo más importante en el mundo, con la idea de descubrir el secreto detrás de su actitud positiva. No decepcionó.

The Red Bulletin: Esta temporada se siente más agresiva que las de años previos, con más incidentes de carrera y confrontaciones directas. ¿Lo ves así?

Daniel Ricciardo: Hay que recordar que la exigencia física es mayor para los pilotos cuando los autos son más podero ­ sos. Este año es más fácil perder el control del vehículo, sobre todo cuando lo lleva ­ mos al límite. Puedes perder el control en una fracción de segundo al menor descui ­ do y eso propicia que haya más riesgos de contacto, más colisiones. No necesaria ­ mente creo que sea cuestión de agresivi ­ dad, al menos desde donde yo lo aprecio.

Has conservado tu reputación como alguien que no luce afectado por circunstancias externas y que se dedica simplemente a hacer su trabajo sobre la pista de asfalto. Debe ser complicado mantener esa inercia a medida que la categoría se vuelve más competitiva…

Esa siempre ha sido mi aproximación, creo que es lo que me ha permitido poder alcanzar la longevidad en este deporte: el hecho de que lo tomo con seriedad, pero reconozco que no está en mi naturaleza ser así todo el tiempo, también tengo que disfrutar el momento para que no decaiga mi interés. Yo siempre estoy listo para competir; es mi trabajo y lo respeto, pero a la vez me gusta cultivar amistades, relajarme, salir…

Se nota en tu celebración del “Shoey” (beber champaña de tu propio zapato). Luego mencionaste que dejarías de hacerla, ¿recapacitaste?

Por un momento sí que pensé en dejarlo de hacer. Había tenido mucho éxito y quería retirar la celebración estando en la cima, entonces pensé en hacer quizás “un Rosberg” [risas]. Lo que no quería es que fuera quedando relegada gradual – mente. Mencioné casualmente que quizá no la haría más, pero me llovieron tantas peticiones para mantenerla viva: “Tienes que hacerla… Es genial… Eres tú… La Fórmula 1 necesita cosas así… Hiciste divertidos los podios”. Sólo he tenido reacciones positivas, así que es probable que no la deseche. Eso sí, no todos los podios se prestan para hacerla.

 

Si te interesó esta entrevista, puedes leerla completa en Red Bulletin

 

***Fotos y texto por Red Bull***

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