Poder decir adiós es crecer: 3 años sin Cerati

Un día como hoy, pero de 2014, un ícono del rock hispoanoamericano dejaba la tierra para convertirse en leyenda. Su nombre: Gustavo Adrián Cerati.

Su espíritu se aferró tanto a su cuerpo que durante 4 años permaneció en coma, luego de haber sufrido un accidente cerebrovascular mientras daba una gira en Venezuela el 15 de mayo de 2010. Finalmente, Cerati sufrió un paro cardiaco, diciendo un eterno Adiós, sacudiendo las más sólidas tristezas.

Ecos que no volverán

 Gustavo estaba pero no estaba, Lilian Clarck, su madre, no perdió las esperanzas jamás de que su hijo saliera de ese estado vegetal: Cuando yo llego, me aprieta la mano…Yo sé que está… le canto, le hablo…Si lo ves está entero, es como si estuviera durmiendo nomás…Pienso que está renaciendo y quiero que sienta que está acompañado.

De acuerdo a Juan Morris, biógrafo de Cerati, en su habitación se encontraba un virgen de Guadalupe resguardando su espacio, una foto de sus hijos: Benito y Lisa, la cual habría de publicar un video apenas en el día de cumpleaños de la leyenda en agosto, video que a más de uno de nosotros nos rompió.

 “Lisa, mi amor. Quiero que sepas que tu papá te quiere antes haber nacido”, se escucha en el clip de Lisa Cerati.

 

Del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer 

Los fanáticos llegaron a la clínica Alcla luego de enterarse de la trágica noticia, mientras coreaban su más grande éxitos como: Crimen, Signos, Canción animal y Sueño Stereo, entre otros.

En otras latitudes del mundo Shakira le dedicaría “Sale el sol”, Tarja Turunen incluiría “Signos” en su gira por latinoamérica, en el Festival de Viña del Mar, la Ley le rendiría tributo a este grande. Y así, varios pedazos de corazones demostraron su admiración y tristeza por la partida de Cerati.

 

No es soberbia es amor

Sin embargo su corazón no pudo más y un 4 de septiembre por fin dejó de rockear, enseñándonos a muchos que decir adiós a veces es la única alternativa para trascender, sin retorno, sin vuelta atrás. El adiós puede ser sonoro y con mayúsculas, deja ir es dejar llegar, y no soltar,  puede dejar una ventana abierta al angustia, desencanto y rencor, porque del mismo dolor que sufrimos vendrá un nuevo amanecer, no es soberbia es amor. Porque poder decir adiós, es crecer.

 

 

 

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