Lo que queda del emblemático cine Teresa

La época de la educación primaria es sin duda una de las más importantes y sobresalientes del mexicano: es la época más alegre de cualquier infante. Sin embargo, también hay acontecimientos, lugares obscuros y siniestros que nos fueron relatados de generación en generación (para no perder esa bella tradición) con el fin de sembrar y despertar el temor entre la población recién egresada.

Por ejemplo, la clásica historia de la dueña del colegio que mató a su esposo e hijos y los enterró en el patio de juegos. Otra muy buena era que la escuela fue construida sobre un cementerio, o aquella sobre que, si te quedabas en la escuela por la noche, podías escuchar los lamentos de la llorona.

En fin, un sin número de anécdotas. Pero hay otra muy distinta y distante que todos algunas veces escuchamos en nuestra estancia en los colegios. Un ejemplo es esa charla entre amigos a la hora de la salida que se tornaba interesante. Con solo decir esas 2 palabras, tan solo dos palabras legendarias y míticas, que nos llevaremos a la prosperidad por siempre. No obstante, a decir verdad, nadie, absolutamente nadie sabía exactamente qué eran, pero uno se hacía la idea, ya que los que charlaban sobre él, se sentían expertos en el tema. Esas palabras eran Cine Teresa.

Sí, ese mítico cine donde creías que la perversión y la lujuria deambulaban por todas partes. Ese cine que, cuando pasabas con tu familia o tu papá por el centro histórico, fingías demencia, sin voltear a verlo, pero los dos tenían ese secreto oculto y bien guardado en lo más recóndito de su memoria y su recuerdo.

Como buen investigador, indagué para mis amigos de Ciudad Escondida: quise hacer una travesía por los oscuros pasajes del centro histórico en busca del mítico cine. Sin embargo, al descubrir las coordenadas de dicho mausoleo donde descansaban los más eróticos trabajos cinematográficos, me encontré con una sorpresa: esa voz estridente que se proyectada por una bocina, la cual decía “¡Se reparan teléfonos celulares! ¡Si quieres desbloquear tu iPhone, no dudes en visitar nuestra plaza, aquí tenemos de todo!”

Recuerdo muy bien que era un ambiente hostil, lleno de “mijos” con peinados estrafalarios, las cejas depiladas y vestimentas poco habituales. A pesar del ambiente me resistí a comprar una memoria de 32 GB para mi celular, ya que era necesaria, pero recordé que era una expedición y no un Domingo para chacharear.

El legendario coloso ya no era cine, más bien una plaza donde podías acudir para reparar o comprar un celular. Pero no todo es malo. Recordemos que fue uno de los cines más importantes de México antes de convertirse en lo que es hoy en día.

Antes de ser cine, en la década de los 20´s solía ser un emblemático teatro, así continuó hasta los años 30´s. Posteriormente, en 1942, se inauguró oficialmente con el nombre que conocemos hoy en día. Aunque no lo creas, el cine actualmente, por esfuerzos del INAH, sigue siendo de estilo Art Decó, es decir, era bonito para tirar rostro en esa época.

Sin embargo, con el pasar de los años, el cine entró en decadencia, a tal grado que en 1990 llegó a su verdadero declive, es por ello que cambiaron de dueños; es por ello que éste sitio se le calificó como un lugar de “mala muerte”, pues no sólo era la proyección de películas con sexo explícito, sino también un lugar donde deambulaba la prostitución y encuentros homosexuales.

Posteriormente, para 2010, nuevamente se cambió de dueño. Con esto se le dieron punto final a dichas proyecciones para dar lugar a lo que hoy se conoce como Plaza Teresa, en donde puedes encontrar una infinidad de productos para tu celular, Tablet o iPad… (Así dice el personaje de la bocina con voz de cuate fresa)

Indagando un poco en el tema, encontré un cine llamado “Cine Savoy”. Si te llama la atención, puedo hacer otra expedición, aunque también sé que puede ser hostil y muy peligrosa, pero con tal de que estés informado de lo que acontece en ese lugar podré darme una vuelta…

¡Todo sea por la ciencia y el ambiente underground que quieras conocer!

 

Esto te puede interesar

One thought on “Lo que queda del emblemático cine Teresa

Deja un comentario