Las ofrendas humanas

Retomando el tema sobre las leyendas que hay en nuestra ciudad, nos encontramos con unas muy diversas que en algunos casos uno puede tomar como algo irreal, pero ¿qué pasa cuando las leyendas superan la ficción y se convierten en realidad?

Nuestro equipo de investigadores de Ciudad Escondida se dedicó a indagar un tema que quizá se debería de tomar con más seriedad. Se dice que algunas construcciones necesitan de algún sacrificio humano para que aguanten por muchos años, algo que quizá se pueda tachar de ridículo y pienses que es una cosa inhumana y ficticia. Lo siguiente te hará cambiar de parecer.

En Tacubaya, se dice que, al construir la línea 1 del metro, durante las construcciones y sobre todo al colar el cemento, se caían “accidentalmente” trabajadores o personas que iban pasando. El problema fue que, al ver esto y detener el colado, seguían sin importar quien fuese, es decir, niño, niña, anciana…

Cuando son construcciones de gran envergadura, se hacen estos sacrificios con un número mayor de personas, sobre todo buscan personas que viven en la calle con el fin de que no sean reclamadas. También se dice que echan obreros que viven lejos de donde es la construcción; si su familia va a buscarlos, les dirán que se regresaron a su pueblo hace mucho tiempo.

Si bien esas acciones son rumores, lo que sigue ha sido documentado. De acuerdo con Max Shein, en el artículo llamado La historia no escrita de la niñez y la pediatría, señala que los niños han sido emparedados desde Jericó, una época que data hace 7 mil años antes de nuestra era. Dicha práctica se extendió hasta el siglo XIX en Alemania bajo la idea que los huesos sirven de mayor resistencia para las construcciones y puentes.

En México, no hay mucha información documentada sobre el tema más que los hallazgos arqueológicos en conventos religiosos. Por ejemplo, el tempo de Santa Rosa, en el centro histórico de la ciudad de Puebla, se han encontrado restos de monjas.

Asimismo, en los años 60´s se construyó un puente en la carretera federal de Puebla-Orizaba para reducir tiempos. Se dice que durante la construcción de dicho puente la actividad social en los pueblos aledaños finalizaba en cuanto concluía la puesta de sol, debido a que una camioneta gris asolaba las zonas para recoger a mujeres y niños, pero sobre todo a indigentes para posteriormente enterrarlos vivos en los soportes de dicho puente; algunas personas afirman que estando en el mirador del puente se pueden llegar a percibir gritos.

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