Las gárgolas

Es común ver en los edificios góticos de las películas esculturas que parecen vigilar y acechar al paseante. En México podemos encontrar gárgolas en edificios de la ciudad de Guadalajara, tales como el Palacio de Gobierno, el templo de San Felipe Neri y la Iglesia de Santa Mónica. ¿Qué son estas esculturas? ¿Por qué su apariencia grotesca y horrorosa?

Las gárgolas están asociadas con el cuidado y vigilancia de determinados espacios, representadas generalmente en piedra, poseen características a menudo grotescas. Su origen se remonta a la Edad Media en relación con los bestiarios y tormentos del infierno, aunque se pueden localizar en las construcciones de griegos, egipcios y romanos esculturas parecidas.

Las gárgolas tenían tres funciones básicas:

  1. Desaguar los tejados, y decorar dichos desagües buscando, por tanto, una finalidad estética.
  2. Ahuyentar al demonio y otros espíritus del mal, de acuerdo con creencias populares y leyendas.
  3. Y ser un símbolo y recordatorio de las aberraciones del infierno.

Según una leyenda francesa, a principios del siglo VII el dragón Gargouille, que vivía cerca del Sena, devastaba periódicamente la región. Entonces, Romanus, un sacerdote cristiano, dominó a la bestia con la señal de la cruz y la llevó a la catedral de Rouen. Allí, su cabeza fue colocada sobre la puerta principal.

No todas las figuras que vemos en las catedrales son gárgolas propiamente dichas. Si son sólo ornamentos, se les llama quimeras o grotescas, y su único objetivo era atemorizar. Así que cuando pases por las calles del centro de la ciudad, voltea a ver los edificios coloniales, quizás encuentres alguna escultura que observando tu andar.

 

Rodolfo Bautista Garcia
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