La Vaca de Muchos Colores

La ciudad que Zaratustra amaba tanto es también el mejor lugar para comer y beber en San Rafael.

Un pequeño lugar de gran calidad, rodeado de un stand de libros y buen sabor, La Vaca de Muchos Colores es una cafetería ubicada cerca del centro de la Ciudad de México, donde encontrarás chapatas, ensaladas, cerveza artesanal y por supuesto café nacional. Destaca por sus colores llamativos, por sus sillas y sillones de diversos materiales, por el sabor fresco de su comida, pero sobre todo por la calidez de los dueños, Betty y Benjamín, que te atienden personalmente, porque no importa si vienes solo o acompañado, te aseguramos que te sentirás entre amigos.

 

Cómo surge el concepto

Empecemos aquí y quizás algún día tengamos un local en La Roma”. Esa fue una de las frases con las que este proyecto iniciaba en Iztapalapa. Se trataba de una fuente de sodas donde vendían hamburguesas gigantes, la cual decoraron con pufs y colores llamativos. A la semana un sujeto los convenció de que le compraran su cafetería precisamente en calle Jalapa en La Roma, llamada “V x Café”. “Se la cambiamos por una camioneta viejita y dinero que teníamos ahorrado, conocimos grandes amigos que aún frecuentamos”, es la historia que Benjamín y Beatriz, esposos y dueños, nos cuentan al visitarlos.

No sabíamos nada. Recuerdo que para espumear el café me decían, sólo escucha, ¡pero no sabía qué! El segundo día se descompuso el refrigerador, teníamos un solo cenicero”, nos cuenta Betty como poco a poco sucedió todo. “De repente había una mesita de viejitas, otro de las chavas de universidad de paga, otra de chavitos tomándose un frappe, escritores debatiendo con vino; por cuatro años nos visitaron gente de todo tipo”.

Pero sin haber recibido citatorios previos, clausuraron el lugar por falta de un permiso que ya estaba en trámite. Tiempo después unos amigos les avisaron del lugar disponible en San Rafael, pero tuvieron que empezar de nuevo. “Del otro local jamás subimos la cortina, y todo se quedó adentro. No recuperamos nada. Duramos dos meses sin abrir aquí, porque estábamos en bancarrota y comenzamos sólo con chapatas; era lo que mejor se nos daba”, nos narró Betty.

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Cada cosa que Benjamín dice, por raro que parezca, se cumple, cuando conoció a su esposa le mencionó: “Tú te casarás conmigo”. Hoy llevan 6 años de matrimonio, y desde antes de saber cuándo tendrían un nuevo lugar, él tenía el nombre listo, sabría que lo llamarían: “La Vaca de Muchos Colores”, a pesar de que a Betty no le agradaba la idea en un inicio.

El nombre es por uno de sus libros favoritos, Así habló Zaratustra, donde Nietzsche menciona que ese era el nombre de la ciudad que tanto amaba el protagonista, un lugar donde los prejuicios se dejan de lado y la diversidad prevalece. Justo así es este local.

 

La comida

En la Vaca de Muchos Colores puedes encontrar chapatas de jamón, salami, espinacas y hasta chapulines; molletes, sándwiches, cuernitos, sincronizadas, bisquets, ensaladas y botanas. Todo preparado en el momento con ingredientes del día.

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Betty ama cocinar y nos contó sus tips principales. “Siempre metemos cosas de primera calidad para que la gente regrese. Tratamos de cuidar mucho eso. La fórmula es fácil: se trata de hacer cosas que tú te vas a comer y así poder venderlas. Todo lo consigo en La Merced, nos gusta todo fresco. Nuestro café es de Chiapas, porque no compramos en tiendas comerciales, todos son productos nacionales.”

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También nos contaron que, para lograr cada receta, el menú fue experimentando. “Nos capacitamos en la marcha. De repente hubo clientes que se tomaban la molestia de enseñarnos. Recordamos a un viejito español llamado Miguel que siempre entre regaños nos decía ‘estás haciendo mal las cosas, te voy a enseñar’ y se pasaba atrás de la barra me enseñó a hacer la espuma del capuccino y a reconocer un buen café; al final él ya se quedaba ayudando los sábados. Un amigo que era Dj en B. Factory, dejaba allá el celular conectado y venía a ayudarnos a hacer las micheladas”. Y es así como Benjamín dio paso al tema de la bebida más solicitada en el lugar: ¡Cerveza!

 

Las cervezas

Ellos son productores de cerveza de diferentes estilos. La imperial black IPA, red IPA y porter, ya están participando en festivales. Nos comentaron cómo inició todo. Al principio, Benjamín colocó de adorno su colección de envases vacíos de cerveza artesanal para rellenar el espacio. Sin proponérselo, capturó la atención de los clientes que preguntaban si las vendían, así fue como comenzaron a hacer contactos y solicitarla a los proveedores. En una ocasión, Betty asesoró a un estadounidense para elegir que botella comprar, quien les regaló un kit para cocinar su cerveza casera. Se trata de un maestro cervecero que se convirtió en su amigo y que ahora viaja de San Francisco sólo para visitarlos, asesorarlos y de vez en vez organizar catas en el lugar.

Así ellos han comenzado a elaborar su propia marca de cerveza. “No es fácil, sobre todo porque los mexicanos tenemos un paladar acostumbrado a cervezas ligeras. Creen que son de sabores. Una vez me pidieron una stout inglesa en michelada”, entre risas nos mencionó Betty, añadiendo que a quienes empiezan les ofrece sabores de transición para irlos introduciendo poco a poco.

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En la elaboración de su cerveza nos insistieron que usan cosas de calidad, “porque si usas algo bueno por ende el resultado será el mismo”. Los clientes lo han notado ya que cada vez la piden más.

 

La comida es deliciosa, la bebida es de las mejores marcas, pero… ¿Y el ambiente?

Benjamín comenzó. “Tratamos de que la gente se sienta cómoda, que llegue y consuma lo que quiera, sin presiones, un lugar lleno de variedad”. Betty añadió que tienen clientes de bandas norteñas, trabajadores de la construcción, empresarios, estudiantes, escritores, intelectuales. “Nos halaga ver que de todo tipo y lugares nos frecuentan, por ejemplo, han llegado clientes de Inglaterra que nos encontraron en una recomendación de turistas de su país que visitan México”.

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Esto es La Vaca de Muchos Colores. Un lugar de diversidad, literatura, música rock en volumen moderado para poder charlar sin problemas, donde lo mismo hay opciones para desayunar, comer o cenar con amigos. La “Guera” y Betty te atenderán desde temprano, siempre con una gran sonrisa, y Benjamín siempre te dará buenas recomendaciones de música o te platicará la elaboración de su cerveza. Siempre hay risas y buena vibra. Es el lugar perfecto para ir a desestresarte después de un mal día y el ideal para celebrar cuando las cosas van bien. Aquí puedes desayunar por $45 unos molletes con café americano, o disfrutar una buena cerveza acompañada de una chapata de berenjena en la comida por $120, o una ensalada de fresa en la cena por $53.

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Si andas cerca, es un lugar que no puedes perderte. En calle Manuel María Contreras 52, Cuauhtémoc, San Rafael, delegación Cuauhtémoc de 8 a 9 de la noche, o quizás un poco más tarde si la plática se extiende.

Facebook: La Vaca de Muchos Colores

**Fotos por Adriana de Leonardo**

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