De la tierra a la luna

¿Crees que los viajes al espacio son algo nuevo y de nuestra época? Si es así, quedarás sorprendido: un escritor famoso predijo una de las mayores hazañas de la humanidad 150 años antes de que ocurriera.

A lo largo de nuestra historia, muchos escritores futuristas como Isaac Asimov, H.G. Wells o Harry Harrison nos han sorprendido con textos muy avanzados a la época en la que vivían. No obstante, sin lugar a dudas, la persona que más sobresalió fue Julio Verne.

Este autor francés escribió grandes obras como Viaje al centro de la tierra, La vuelta al mundo en 80 días y muchas otras más. En esta ocasión te hablaré sobre un texto titulado De la tierra a la luna.

El texto antes mencionado se terminó el 14 de octubre de 1865. Comienza con una sátira del estereotipo estadounidense de la época: un intento de describir por primera vez con minuciosidad científica los problemas que hay que resolver para lograr enviar un objeto a la Luna.

Esa es la ficción. Permíteme contarte algunas similitudes con el mítico Apolo 11.

En la obra el escritor francés llama Columbiad al proyectil con humanos dirigido a Selene. Ciento cuatro años después el módulo de la nave Apolo que completara la misión real llevaba el nombre de Columbia.

La vigilancia del viaje del proyectil se realiza en la novela desde un imaginario telescopio gigante, con un lente de cinco metros de diámetro, situado en las Montañas Rocosas. Dimensiones y ubicación real del gran radiotelescopio en el Monte Palomar.

En la novela el lanzamiento se inicia desde Tampa, Florida, EUA, mientras que en la realidad el lanzamiento se inició en Cabo Kennedy (a 100 Km del lugar concebido por Julio Verne). Tanto en la novela como en la realidad las tripulaciones consistían de 3 astronautas.

Apolo 11 tenía forma de cono y también una longitud de 3.65 metros y peso total de 5.621 kilogramos; en la novela la Longitud de la nave es exactamente la misma y el peso total de la nave de Verne es de 5.345 kilogramos, también con forma cónica. La velocidad alcanzada por la nave real fue de 40.000 kilómetros por hora y en la ficción de 38.720 kilómetros por hora.

Asimismo, el tiempo de viaje hasta el alunizaje del Apolo 11 fue de 97 horas, mientras que en la obra fue de 83 horas. Tanto en la obra como en la realidad el descenso de las naves fue en el mar de la tranquilad, es decir, en el mar atlántico. En la obra el regreso a la tierra fue en un amarizaje de la cápsula: El Apolo 11 amarizó a sólo 4 kilómetros del lugar de Verne.

¿Crees que sólo son coincidencias acertadas? ¿Crees que Julio Verne era una mente brillante adelantada a sus tempos? ¿Crees que sólo son aciertos de una mente muy imaginativa? ¿O tal vez los diseñadores del Apolo 11 se inspiraron en la obra literaria del francés?

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