La crisis de los 27 años

Según Wikipedia, el número 27 es un número altamente orientado a la espiritualidad, que combina la capacidad creativa con la imaginación y está marcado por los misterios de la existencia.

Jimi Hendrix, Kurt Cobain, Amy Winehouse, Janis Joplain y Jim Morrison me hablaron el viernes pasado, un día antes de cumplir 28. La verdad es que no les entendí muy bien porque manejo un 70% el inglés, además de que estaban bien mariguanos todos. Creí importante mencionar este pasaje pues porque no todos tienen la oportunidad de convivir con semejantes estrellas en su cuarto, aunque la verdad no fue muy relevante. La cantidad de humo por tanta hierba quemada, hacia una atmósfera más fúnebre y le daba un efecto de sueño a la realidad que estaba viviendo. Tal vez fue eso – el humo- lo que me puso a reflexionar sobre la vida y lo que fueron mis 27:

Hace un año todavía me asustaba esto de cumplir, sobre todo cuando en lugar de sumar, restaba. Sentía que se me estaba yendo la vida en puras ideas y anhelos; y es ahí donde entra la parte de “los misterios de la existencia”. Cada que cumplo años me pregunto ¿y ahora qué viene? Pero cuando cumplí 27 fue: “ya casi son 30 ¿qué estoy haciendo?”. Sucede que cuando somos pequeños anhelamos ser adultos, pero cuando somos adultos no sabemos qué hacer con la vida que tenemos, y muchas veces es ahí donde uno se pierde, porque la vida que tenemos es muy diferente a la que de niños imaginamos y entonces queremos resolverlo de un día para otro. Estar cerca de los treinta parece significarse estar más lejos de lo que quisimos, pero la realidad es que pasan los años y nosotros mismos somos los que vamos dejando pasar los sueños, como si tuviéramos el tiempo suficiente para cumplirlos.

Hace algunas semanas una nueva parte de mí salió a relucir, quizás la más consciente, pero también la más emocionante, y me siento muy feliz y orgulloso por ello. Es curioso, porque en lugar de haber respondido ciertas preguntas sobre mi existencia, abrió muchísimas otras que me intrigan… y es fascinante.

Empiezo los 28 como se deben empezar, en ceros, sin saber qué hacer con la vida que tengo y con las ganas de averiguarlo mientras los vivo, porque al final, así es como quiero que sea.

La vida es un terremoto de recuerdos, un universo de pensamientos, una tormenta de emociones, y nadie nos prepara para ello. Un día abres los ojos y te encuentras en ese abismo de incógnitas y desafíos que jamás imaginaste tener que enfrentar, y mejor te pones a escuchar “Roadhouse Blues” para hacer el viaje menos aterrador, y por más que la repitas el final de la canción siempre dirá lo mismo: “The future’s uncertain, and the end is always near”.

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