Combos reguetoneros: Vámonos antes de que empiecen los madrazos

Mi mujer y yo parecíamos de otro mundo. Dos viejitos de casi treinta años en una fiesta de “niños” de dieciocho que se arrimaban el mueble al ritmo de Jamsha el Putipuerko

La música sonaba a todo volumen. Las bocinas estaban a punto de reventar por los bajos duros que hacían temblar los vidrios de la casa.  Sinceramente  no fue ni el baile, ni la letra de la canción lo que me sacó de onda, hasta cierto punto fue divertida aquella combinación. Sucedió que muy en el fondo alguien echaba porras como si estuviéramos en un partido de futbol, y le pregunté a mi primo de qué se trataba. “Según son el Combo de Los del Momento”  y a la voz de “Vámonos antes de que empiecen los madrazos” terminamos por abandonar la fiestota. Por supuesto que no me quedé con las ganas de saber qué es eso de El Combo de Los del Momento.

Una tribu urbana no es algo nuevo que esté surgiendo en el mundo, pues desde mucho tiempo atrás han existido estas “subculturas” como los Punks, Hippies, etc,  también es cierto que en la última década, la diversidad de grupos sociales donde los individuos que los conforman comparten ciertas características de ideas, gustos y acciones, se han adueñado de gran parte de la CDMX y Estado de México, principalmente. Desde los “Emos” ¿se acuerdan? Y estas tribus forman parte ya de la diversidad de cultura que caracteriza a nuestro país.

Una de las tantas cosas que puede unir a una tribu urbana es la música, y con ella todo el estilo, actitud y moda que el género  conlleva.  Últimamente el género del Reggaetón ha invadido la radio, los reproductores de mp3, las fiestas y todo esto porque el género ha sido aceptado por gran parte de la población Latina, en general, sin embargo, en nuestro país, ha impactado en los adolescentes que escuchan dicho género, pero de una manera que va más allá del simple gusto por la música, creando así una nueva tribu urbana, y con ello, distintas agrupaciones que los mismos integrantes las han bautizado como “Combos”.

Un Combo es una tribu urbana que va más allá del simple gusto por la música, la moda o las ideas. Jóvenes que buscan una nueva familia, un cobijo de aparente fidelidad y amor incondicional, que son capaces de defender una playera contra otro combo (que tiene las mismas ideas, pero que es de distinto barrio, colonia, o que simplemente los divide una estación de metro) por el simple hecho de ser otro combo dejando de lado la moda y la música. Algo así como los Panchitos en los setenta o los Porros en mi época de prepa. Violencia injustificada, y eso es lo que está mal: La violencia.

El tema de la discriminación, las etiquetas, las críticas destructivas hacia un grupo o persona en específico siempre me han molestado un poco. Evidentemente es libertad de todo ser humano escuchar el género de música que le plazca y bailarlo como se le dé la gana, vestir la ropa que más le guste, amar a quién el corazón le mande, tatuarse, perforarse e incluso drogarse si el individuo así lo desea, sin embargo, esa libertad no puede rebasar ciertas limitantes, como el simple hecho de  tener que abandonar un fiesta para evitar salir lesionado, menos cuando uno está chupando tranquilo.  En mi caso el problema podría parecer simple: Me salgo de la fiesta y asunto resuelto. De todos modos no se necesita ir a una fiesta donde haya reguetón para que se armen los madrazos, hasta en los quince años de la prima también hay “agravios”. El problema no es la música, ni el baile, el problema es la búsqueda de la identidad. Tener que buscar dónde eres aceptado.

Si quieres saber qué es un Combo reguetonero, les dejo aquí uno video de Vice donde pude sacar un poco de información (recuerden que esta es una columna de opinión) y si sólo quieren disfrutar de esta lectura, les dejo a Jamsha el Putipuerko.

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