Así se siente estar casado

“Más allá de nosotros, en las fronteras del ser y el estar, hay una vida más vida que nos reclama”
– Octavio Paz

Algo que se ha vuelto rutinario es escuchar a los amigos, familiares, vecinos, decir: “¿Y cómo va la vida de casado?” Algunos en tono burlón, esperando que la respuesta sea tan negativa como les han contado, otros por simple formalidad y otros porque de verdad quieren saber “qué se siente”; y es que casarse, decidir vivir en pareja, unir tu vida para siempre con esa persona especial, va muchísimo más allá que estar enamorado. Por su puesto que las cosas cambian, es obvio. Hacer la vida con alguien es decirte a ti mismo que eres un adulto, que probablemente maduraste (probablemente) y que a partir de aquí comienzas a ser un señor responsable (escalofríos). Creciste, por fin ves que has crecido, y en tonos más aparatosos, estás envejeciendo. Sobre todo esa parte de “HACER la vida”, porque te das cuenta que realmente los días, los momentos, las circunstancias no están hechas, las construyes tú.

La vida se siente diferente desde entonces, el aire es más ligero y el tiempo es menos que viento o agua, se escapa más rápido que un suspiro, porque dicen que cuando disfrutas las cosas el tiempo vuela, y para presumirles un poco, seis meses se me han ido en menos de un parpadeo. Mis amigos no me creen cuando les recomiendo casarse, porque, para ser sinceros, todos te dicen lo contrario; es que un sábado en casa, en pijama, comiendo pizza y ver pelis toda la tarde (después de haber bañado al perro, tendido ropa, lavado trastes y recoger las habitaciones) sin la presión de que debes llegar a casa sabe a gloria, porque ya estás en casa. Antes tenía que medir mi tiempo, ahora realmente no importa cuando de echar la hueva se trata.

Despertar y mandar un mensaje de buenos días es muy bonito, desvelarse hablando por teléfono hasta la madrugada es maravilloso, pero pagar cuentas es real, aunque tampoco es todo.

A veces le pido que suba el volumen de la tele cuando entro al baño, otras, le subo discretamente, espero unos segundos y voy a hacer. Uno ya no se puede pedorrear a sus anchas, aunque cuando se escapa uno que otro gas suele ser muy divertido (de verdad muy). Por cierto, ahora el baño está lleno de cepillos, cremas, exfoliantes para el cuerpo, exfoliantes para los pies, para la cara, gorrito de baño, jabón para los barros; eso sí, ahora tengo la piel más suave e hidratada que nunca.

He conocido defectos en mi persona que antes no me afectaban, como dejar la toalla mojada sobre la cama, y comienzan a surgir hábitos nuevos, como lavar la licuadora después de hacerle su proteína (sí, SU proteína).

No extraño estar solo, porque seguimos siendo individuos y tenemos nuestro espacio. El silencio sigue siendo tan increíble como antes, pero ahora lo compartimos.

Mis películas y libros siguen siendo intocables, y lo entiende perfecto.

Eso de dormir abrazados la noche entera es una farsa de las películas románticas. Por supuesto que lo hemos intentado, pero simplemente no se puede, no queremos morir acalorados.

Lo más emocionante es que la vida no se resume en un momento ni se proyecta en un futuro, es más bien en un nosotros, ¿me explico? Esto lo supe aquella vez cuando por fin estuvimos en casa y las piernas me temblaban y la espalda me dolía por la mudanza. Fernanda me dio un beso y me abrazó tan fuerte como pudo. No me dijo nada ni yo a ella, pero tampoco fue necesario; solo fue un abrazo, pero fue en ese instante donde asimilé que ahora estoy creando una familia.

Por supuesto, después del abrazo me tocó sacar la ropa de las maletas y acomodarla en el closet.

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One thought on “Así se siente estar casado

  1. Al final esta es la realidad que conlleva iniciar una vida en pareja, buen articulo hermano. Siempre es un privilegio leerte. Abrazos.

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