5 OFICIOS OLVIDADOS DE LA CDMX

Es inevitable pensar que la transformación es un proceso obligatorio, que a más de uno nos ha hecho cambiar nuestra forma de vida, o por lo menos la manera en que nos relacionamos, tanto con la gente como con la ciudad misma. El progreso es imparable y nos ha hecho cambiar de parecer en muchas cosas.

Nuestras necesidades han ido mudando y por lo tanto, los servicios requeridos para abastecerlas debieron hacerlo, por eso cuando se inventó la electricidad dejamos las lámparas de petróleo, solo por poner un ejemplo fehaciente. Este es el motivo por el cual ya no vemos en las calles a estos cinco oficios que alguna vez fueron indispensables:

1-. Bolero de zapatos: Aunque aún existe mucha gente que se dedica a esto, la verdad es que la nueva maquila de zapatos está muy poco enfocada en ver un zapato brillante. Incluso los más jóvenes ya no acostumbramos a usar ese tipo de calzado, siendo los “tenis” los más requeridos, por lo que este oficio ha visto mermada su demanda, al grado de que a pesar de que aún existen, tienen poca clientela. Ahora es común verlos únicamente al lado de edificios Godínez.

2-. Zapatero: Ligado al punto anterior, éste oficio era el que hacía que tus zapatos duraran más de lo que podían aguantar. Se les cambiaba la suela o el tacón, o incluso se les cosía de ser necesario. Los buenos zapateros, generalmente tenían una tienda grande, dónde la gente se arremolinaba por requerir sus servicios. Dentro de sus habilidades también se encontraba el coser bolsas o mochilas.

3-. Afilador de cuchillos: Si eres de la generación que nació después de los 90, difícilmente podrás identificar el clásico silbido del afilador. Normalmente a bordo de una bicicleta que se le movía la cadena a un mecanismo de poleas que traía en la parte trasera, para hacer girar un esmeril con el que afilaban los cuchillos. Una técnica muy elemental, pero que sin dudas era muy requerido antes de que los materiales para crear un cuchillo, evolucionaran y dejarán atrás la necesidad de afilarlos.

4-.Organillero: Clásico de los semáforos. Uniforme café o menos común gris. Se dice que hubo alguna vez que este oficio era bien remunerado y prestigioso. Atrás quedaron esos años de gloria, pocos son los instrumentos que quedan, debido a que su mínima fabricación llevase a los más defectuosos a usarse para refacciones. La gente que aún cuenta con uno de estos o que lo renta para poder ganar alguna moneda, es poca debido al poco interés que se muestra en ellos. Una pena el final de este oficio, que alguna vez fue fino, elegante y distinguido en Europa del Este en el siglo pasado.

5-. Sastre: Aunque la alta costura “se teje aparte”, la gente usualmente manda a enmendar su ropa cuando a esta, repentinamente se abría un hoyo o una costura. Incluso podían cambiar de talla alguna prenda, en aquél entonces cuando las tallas no eran tan diversas como lo son hoy en día. Al igual que todos los de la lista, aún existe, pero cada vez es menos la cantidad de clientes que se acercan a pedir un trabajo. La ropa se ha vuelto cada vez más desechable.

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