La razón por la que el metro se llega a detener por más de 5 minutos entre estación y estación

Queridos Ciudadliebers, esta vez les venimos a hablar, como lo hemos hecho en otras entregas, de un tema que a todos nos concierne, porque no conozco a un habitante de la CDMX que se respete que no haya utilizado por lo menos una vez en su vida el metro.

Oh, el metro. Ese tren que nos lleva a casi cualquier lado de la ciudad con tan sólo $5 (que aún se extraña cuando costaba $3) con sus firmes rieles, su imponente armazón, sus calificados conductores, su calor, su brutal atascamiento de gente, su esencia y olor, y, por supuesto, sus paradas de hasta 10 minutos entre estación y estación.

Ustedes dirán, ¿qué son 5 o 10 minutos de retraso? No es exactamente el tiempo de retraso (aunque claro que importa), sino la situación. Estamos en un lugar cerrado, en un túnel quién sabe cuántos metros bajo tierra, rodeados de un chin… montón de gente. Los sentimientos más detectables son el enojo, la desesperación, la angustia y el hastío. Es por eso que esos 5 minutos se nos hacen eternos.

Ahora bien, respondiendo al tema central, ¿por qué demonios se tarda tanto el metro? La respuesta la tenemos en el oficinista sudado de al lado, en el obrero sucio y oloroso de enfrente, en la señora con sus 20 bolsas del mandado, en el vendedor de discos con 400 kilates de música popular y en el reflejo de los graffiteados vidrios del metro. La respuesta somos todos nosotros.

Hagamos un ejercicio. Imaginémonos que estamos en metro Balderas, línea rosa, dirección Observatorio, a las 7:50 de la mañana. Angustiadas, las personas miran llegar al tren lleno; los que van a bajar se amontonan en las puertas para no quedarse dentro. Entonces sucede. Las masas chocan y colapsan como si su vida dependiera de ello. Gritan, empujan y pelean imitando La Batalla de los Bastardos (referencia a Game Of Thrones, si no lo has visto/leído pierdes el tiempo conmigo). Las masas que entran y el tumulto que pretende salir quedan atrapadas en ellos mismos. Llega el momento en que las puertas se tienen que cerrar y ni la fuerza mecánica de esas puertas tan atrofiadas logra comprimir la masa, así que no cumplen su propósito de cerrarse: no dejan que el metro continúe su curso.

Esa situación no dura los 10 minutos que comentábamos al principio. El problema es que esos 10 minutos se van acumulando uno tras uno entre estación y estación, lo cual provoca que los trenes se encuentren ya tan juntos que tengan que hacer esas largas esperas para que se normalice el sistema.

La solución

No creyeron que nada más les íbamos a arrojar el problema y no les íbamos a ofrecer la solución, ¿o sí?

La solución involucra dos factores: comprar condones o emigrar al campo. No, no es cierto. La respuesta a este problema tiene que ver con la administración de los servicios de transporte y la ciudadanía. El gobierno debería de proporcionar la infraestructura y la tecnología necesaria para mejorar los métodos en que se distribuye la población dentro de los trenes del metro. De nada sirve que metan más trenes, porque sucedería lo mismo, o peor. Nos referimos a un sistema de relojes que cronometren la llegada de los trenes. En la taquilla encontraríamos una pizarra que indique el tiempo estimado en que se llegará a cada estación, así el ciudadano sabría si le conviene usar o no el servicio. Después, en los andenes se mostraría una pizarra indicando en cuánto tiempo llegará el siguiente tren y, por medio de un sistema de colores (verde, amarillo y rojo), se señalaría cuáles son los vagones que llegarán más vacíos; así la gente se podría distribuir de una mejor manera en los vagones. Porque aceptémoslo: la idea de pintar rayitas en el suelo no suele funcionar con esta sociedad.

Aquí es donde entra la parte de la sociedad. Sin querer sonar repetitivo como cuando se habla de todos los problemas que aquejan a la ciudadanía, tengo que decir que el segundo paso para corregir el problema viene de la educación de la gente. Ya que se les tendría que enseñar a utilizar y a respetar este nuevo sistema, haciéndolos conscientes de que es por su beneficio.

La solución no es tan compleja. En otros países ya se lleva a cabo y no se necesitan tantos millones como los que se están robando. La tecnología la entiende hasta un estudiante de informática.

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2 thoughts on “La razón por la que el metro se llega a detener por más de 5 minutos entre estación y estación

  1. Me gusto el articulo, sin duda alguna la solucion esta en una educacion vial correcta, todo empieza por cambiar nuestra forma de actuar ante estas situaciones.

  2. No creo que sea la solución lo que propones… la población es inmesamente grande, olvidas que muchos dejaron sus autos y eso, se suma… yo creo que sí se necesita más y mejores trénes, así como una lógistica… obvio una educación simple…
    Saludos.

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